Independientemente de que en cualquiera de las 4 grandes religiones que conviven en Ceuta, el aborto siempre ha sido considerado como algo éticamente reprobable. Los hombres y mujeres del Partido Popular, no nos planteamos la reprobación ética del acto, planteamos directamente que existen otras vÃÂas de solución a un problema, que puede hacerse algo más que una solución de emergencia hedonista.
El Partido Popular defiende con fuerza que cada persona es dueña de si misma, libre y responsable de sus actos. Pero también es consciente que es necesario un papel del Estado para llevar a buen término un embarazo no deseado , y por supuesto que también los deseados, dándole una oportunidad a esos nonatos.
La derecha, que piensa en el presente y futuro de una sociedad, que aboga por soluciones que den dignidad a la vida y esperanzas de mejoras a los ciudadanos, cree que el Estado debe garantizar:
- PolÃticas educacionales de sexualidad responsable.
- PolÃticas de Salud que garanticen una asistencia adecuada y de calidad.
- PolÃticas de ayuda a madres solteras.
- PolÃticas de ayuda a familias numerosas.
- PolÃticas de ayuda a familias con necesidades, tanto inmediatas, temporales como a largo plazo.
- PolÃticas de empleo estable, que ayude a crear familias, a comprar una vivienda, a...
- Mejoras en los sistemas de adopción, no sólo garantizando la seguridad del adoptado, también agilizando estos trámites.
- Creación de un sistema de acogida inmediata de reciénn nacidos.
Por otro lado se debe informar realmente a la embarazada sobre los aspectos médicos fÃsicos y psÃÂquicos del aborto. Es decir, realizar un consentimiento informado sobre la realidad de sus graves riesgos y posteriores secuelas. Hay que recordar que el aborto son una causa mayor de mortalidad femenina según la OMS, el 13% de las muertes maternas. Es interesante resaltar que existen mujeres arrepentidas y con patologÃÂas fÃsicas y mentales asociadas a la práctica del aborto, pero no existen mujeres arrepentidas de haber estado en el dilema y haber decidido salir adelante teniendo el hijo. Por supuesto que existen patologÃÂas asociadas al embarazo, pero muchÃÂsimo menos prevalentes que las asociadas con el aborto.
Teniendo en cuenta que estadÃÂsticamente, quienes más sufren los abortos son las clases sociales más desfavorecidas, deberÃamos considerar el aborto como la forma sin culpa de la izquierda de aniquilar los supuestos problemas sociales que pudiesen emanar de estas situaciones. Los Griegos ya utilizaban el aborto para regular el tamaño de la poblaciÃón y mantener las condiciones socioeconómicas, y en Roma, en la época de Ovidio, abortaban incluso por razones de estética. Pero afortunadamente hemos avanzado mucho desde entonces, existen recursos económicos y sociales capaces de ayudar a todas las mujeres necesitadas y estamos obligado a realizar esfuerzos especiales en estos segmentos de la sociedad.
Quiero resaltar que en ningún momento repruebo de forma ética, moral o religiosa a las personas que lo sufren, pero serÃÂa interesante realizar un aná¡lisis sobre los aspectos empresariales y éticos de aquellos profesionales que lo facilitan y estudiar el enorme enriquecimiento que esta práxis otorga a una parte.
Tampoco entro en la discusión sobre a partir de que momento puede ser considerado el feto como un ser humano. Una mano no está considerada un ser humano por si misma, sin embargo la ley no permite la amputación de la misma a no ser que exista causa médica.
También he obviado el derecho intrÃÂnseco de la embarazada a tomar la decisión. Si verdaderamente estamos a favor de esa supuesta libertad total ¿Por qué legalmente no se le permite el suicidio? ¿Por qué legalmente no se le permite el consumo de drogas? ¿Por qué tenemos que abrocharnos el cinturón de seguridad en el coche? ¿Por qué tenemos que llevar casco en la moto? ¿Por qué tengo que pagar impuestos si ya me gustarÃÂa a mi no hacerlo?...
Existe una ley, y la ley está para cumplirla, esto es parte del Estado de Derecho y la derecha siempre ha defendido esto. La modificación de la legislación debe obedecer a necesidades de la sociedad, no a intereses partidistas. Es decir, lo que la sociedad espera de un gobernante es que sea un estadista, y no un protavoz de una filosofÃa.





